Digital Single Market y eIDAS, dos retos de la transformación digital de las empresas europeas

La transformación digital es mucho más que una tendencia en auge. En el escenario que dibuja la actual era digital, la globalización, la seguridad digital y una competitividad feroz, se ha convertido en un auténtico imperativo para las organizaciones.

Sus grandes ventajas, como es bien sabido, conllevan no menores desafíos. Sin embargo, a la hora de hacer balance aquellas son siempre infinitamente mayores, sobre todo porque en muchas ocasiones de ella depende no solo lograr ventajas competitivas, sino también la misma supervivencia empresarial.

Dar el paso hacia la nueva era digital

Habida cuenta de las poderosas razones que actúan de motor de la transformación digital, dar el paso hacia ella requiere considerarla una gran aliada a nivel transversal. Lejos de constituir una suma de soluciones tecnológicas, implementadas y gestionadas desde el departamento de TI, se trata de convertirlo en una llave que nos ayuda a la mejor toma de decisiones.

Por lo tanto, requiere la implicación de toda la organización, así como un planteamiento holístico. No en vano, las TIC han cambiado de forma cualitativa la forma en que operan los mercados y las organizaciones.

Entre otras, la transformación digital ha virado hacia entornos de trabajo virtuales y estructuras descentralizadas. Así, la transformación digital es sinónimo de diferenciación y rentabilidad para todos los sectores, independientemente del tamaño de la empresa.

eIDAS y DSM en la transformación digital

eIDAS y DSM en la transformación digital

Pasar de las buenas intenciones a las acciones supone una profunda transformación, pero al mismo tiempo se abre un abanico de posibilidades casi infinitas. Si hasta ahora habíamos introducido tecnología con fines específicos, ahora se trata de llevar a cabo un cambio integral. El cual, es más que una opción una obligación si quieres seguir siendo competitivo.

Las nuevas tecnologías, los tratados de libre comercio y sobre todo la banda ancha han provocado lo que Thomas Friedman denomina el ‘aplanamiento del mundo‘, un concepto que supone la concepción de un único mercado global, puesto que las barreras entre países y entre mercados son cada vez más pequeñas. Así, se debe planificar la estrategia de empresa enfocándonos al mercado global, puesto que la realidad es, que tus competidores ya no son sólo los locales.

Europa, se dio cuenta de ello y con el objetivo de hacer la economía de la unión más fuerte y por ende a sus empresas más competitivas, empezó a desarrollar lo que se conoce como Digital SIngle Market (DSM), un espacio digital único de libre mercado en el que todas las empresas de los estados miembros pueden participar sin tener que enfrentarse a ningún tipo de barreras.

Es por ello por lo que la digitalización de las empresas en Europa es tan importante en este momento. Las oportunidades que se abren con el DSM, son únicas: Posibilidad de entrar en todos los países de la Unión Europea con la misma facilidad que lanzarías un producto en España.

Como mencionábamos anteriormente, el objetivo de la Comisión Europea con la creación del DSM, no es otro que asegurar que se fortalece el tejido empresarial europeo, haciéndolo más competitivo. Añadir además que se persigue la definición de un sistema de pagos y facturación online estandarizado para todo el territorio de la Unión Europea. Con todo ello se pretende hacer frente a las grandes potencias como Estados Unidos o China.

El DSM es una prueba parece ser una prueba definitiva de la consolidación de Europa como un espacio único, todos los países unidos. Sin embargo, la amenaza de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, vuelve a crear dudas sobre la consolidación de la misma. El Brexit, está creando incertidumbre y por tanto afectando a la recuperación económica, puesto que la salida de uno de los estados fundadores de la Unión Europea, podría tener  consecuencias podrían ser devastadoras.

Volviendo al DSM, uno de los impedimentos con los que se encontraban los estados miembros era el autenticar a alguien no perteneciente a su mismo país. Así el desarrollo del reglamento europeo 910/2014, sobre identificación electrónica -eIDAS- ha supuesto una auténtica revolución.

El reglamento europeo eIDAS establece las condiciones para el reconocimiento mutuo de la identificación electrónica; fija las reglas para los servicios de confianza, en particular para las transacciones electrónicas; y se crea un marco jurídico para la firma electrónica, sellos y marcas de tiempo, documentos electrónicos, así como los servicios de entrega registrada electrónica

Este contexto jurídico acabará con la actual fragmentación de los mercados digitales nacionales,  y para ello será clave la búsqueda de soluciones normativas para eliminar barreras a la hora de exportar. En concreto, se mejorará la seguridad mediante la regulación de la e-firma y los pagos por vía telemática.

Los diferentes Estados miembros están avanzando en el logro de esa necesaria uniformidad en aspectos tan esenciales como el pago electrónico a través de tarjeta de crédito, internet o teléfono móvil, actualmente los medios de pago con mayor potencial de mercado.

Obviamente, facilitar y ofrecer más garantías a la hora del pago es de gran interés, tanto para los minoristas como para los consumidores. A su vez, se agilizan y reducen costes a la hora de realizar gestiones administrativas.

En todos los casos, se precisa de un marco jurídico claro y coherente para el reconocimiento de la autenticación electrónica y la identificación de la firma electrónica. Así lo reconoce la autoridad europea en su Resolución, de 20 de abril de 2012 como pilares esenciales para la creación de un mercado único digital competitivo.

Todos los servicios proveedores de pago, finalmente, estarán sujetos a los mismos estándares de regulación y tendrán la obligación de contar con un fuerte dispositivo de autenticación para todas las operaciones. La reglamento eIDAS permitirá su ejecución.

Un imperativo para las empresas medianas y grandes

Si bien la transformación digital es clave para organizaciones de todo tipo, el cambio reviste una especial importancia para las medianas y grandes empresas. Su visión estratégica y los retos que se les plantean son de mayor envergadura, y también suelen caracterizarse por su internacionalización.

Se pretende relanzar la economía europea a través del Digital Single Market y de las posibilidades de exportación que podría abrir el Tratado de Libre Comercio entre Europa y Estados Unidos (TTIP, por sus siglas en inglés). Por lo tanto, dar el paso hacia la nueva era digital es para ellas una necesidad perentoria, a la par que un desafío que pone en jaque su proyección, cifra de negocio e incluso su continuidad.

Así las Administraciones Electrónicas de todos los países así como los organismos de la UE en sí, necesitan estar preparados para el DSM, puesto que la gama de servicios a cubrir  será mucho más amplia y de hecho, se tiende a la homogeneización de los procesos administrativos en todos los países miembros.

Los retos de la transformación digital

Los retos de la transformación digital

En este contexto, los retos a los que se enfrentan las organizaciones para ingresar en el universo digital son muchos y muy variados. Tal y como hemos apuntado, plantea problemas que giran en torno a la lógica desconfianza que existe a la hora de comprar de forma virtual, y que incrementa todavía más cuando la compra es fuera del propio país.

La falta de concienciación sobre los retos que plantea la era digital y, en definitiva, la necesidad de adaptarse a las nuevas exigencias, la empresa precisa contar con servicios óptimos para maximizar la eficiencia en la marcha diaria de la empresa, así como a la hora de tomar decisiones críticas, convirtiendo la información en conocimiento y, en fin, teniendo una oportunidad histórica de escribir su propio destino.

A la hora de crear su propio ecosistema, las organizaciones requieren un despliegue de herramientas fáciles de instalar, integrar y utilizar de forma intuitiva por los usuarios de negocio. De otro modo, recurrir a programaciones manuales y soluciones no automatizadas ni escalables implicará una serie de inconvenientes que podemos evitar fácilmente eligiendo proveedores que nos oferten productos con este perfil, a la medida de nuestras necesidades.

Más allá de las ventajas específicas de los productos, se hace necesario una elección óptima, pensando también en la consecución de la madurez digital como resultado obtenido tras un cambio cultural en la empresa que implique a toda la organización.

Ello significa contar con un liderazgo organizativo que sepa gestionar el talento de forma adecuada y generar un entorno organizativo que promueva su desarrollo. Y, por otra parte, alinear la estrategia de la organización conforme a las políticas de empresa o reglas de negocio, para así modernizar procesos y sistemas que den forma a la estrategia digital y contribuyan al crecimiento del negocio.

Con este fin, resulta esencial lograr la madurez tecnológica en toda la organización dentro de un marco de data governance eficiente – gestión eficiente de los datos de la empresa-  que facilite la movilidad, la omnicanalidad y la eficiencia, al tiempo que provea de efectivos métodos de seguridad para alcanzar un brillante futuro digital.

Un reto múltiple siempre necesario, que aporta eficiencia operativa, agilidad y una mayor capacidad de análisis para la toma de decisiones pero que, lógicamente, será demasiado vulnerable si contamos con la prevención de riesgos y fraude.

En este punto, además de ser un reto de gestión, la transformación digital lo es de tecnología, motivo por el que las herramientas digitales son esenciales. Frente a la agilidad y la apertura, la ciberseguridad es fundamental.

Las ventajas de los softwares de digitalización y de autenticación ganan importancia de forma paralela al auge de la transformación digital. La marcada tendencia de la digitalización ofrece beneficios a la hora de realizar la tramitación electrónica en sus distintos ámbitos, ya sean comerciales o administrativos.

Su retorno de inversión para el negocio está ligado a las ventajas relacionadas con una comunicación telemática segura, así como con la existencia de soluciones a la medida, en constante evolución, que se caracterizan por la automatización y centralización de los procesos.

Solo así, buscando la integración de las soluciones, podremos contar con un modelo de trabajo más ágil y productivo, basado en datos valiosos y seguros. Sin duda, el principal activo de la organización, claves para ser más eficientes día a día, mejorar la gestión y, con ello, nuestro posicionamiento en el mercado.

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