El Gobierno Abierto más allá de los Datos Abiertos

Actualmente, el concepto de Gobierno Abierto es malinterpretado con similitudes superfluas con respecto a los Datos Abiertos. Pensamos erróneamente, que un Gobierno Abierto es solamente tener a disposición pública los datos de las Administraciones o de los gobiernos vigentes de cada país y olvidamos tener en cuenta el eje central de este nuevo modelo de gobernanza: el ciudadano. Hoy esperamos desentrañar la complejidad del Open Government para ti.

La idea de Gobierno Abierto parte de un paradigma basado en los siguientes aspectos, la transparencia, la apertura de los datos, la participación ciudadana y la colaboración. Desglosemos.

Apertura de datos públicos

Gobierno Abierto

La apertura de datos, conocida como Open Data, integra toda la información que sea de interés público. Esto significa que ese tipo de información debe ser relevante o beneficiosa para la sociedad.

Para que se cumplan los requisitos de los datos públicos estos han de ser accesibles, gratuitos, no discriminatorios, oportunos y sobre todo deben actualizarse periódicamente en formato abierto.

Quizás esto pueda chocar contra el derecho a la protección de datos de las personas. Por eso es tan importante resaltar la cualidad de que el Open Data sea de interés público. La privacidad de los datos personales se encuadra en políticas propias para tal fin.

Los datos abiertos actúan como un puente a la ciudadanía. El verdadero propósito es fortalecer los sistemas democráticos y sobre todo, incrementar el nivel de confianza que la ciudadanía tenga con el propio sistema de gobierno.

Se pretende que haya un compromiso de eficacia y eficiencia de los gobiernos y sus Administraciones Públicas. Los datos abiertos responden a los principios de Equidad, Integridad y Transparencia. El Open Data se presenta como el gran potencial para la participación y la innovación.

No obstante, los datos abiertos, además de proveer información a los ciudadanos, tienen una segunda utilidad que los hacen tan especiales. Los datos abiertos, pueden ser reutilizados incluso para uso comercial. De esta forma, si por ejemplo el Instituto Nacional de Meteorología tiene un portal de datos abiertos con los registros meteorológicos, cualquier persona podría desarrollar una App para el móvil para la predicción del tiempo que se alimentase de los datos del propio portal.

La posibilidad de reutilización de los datos abiertos, supone un gran avance puesto que ayuda a reactivar la economía. Al tener fuentes de información desde las que alimentar las aplicaciones y/o productos, el coste y el esfuerzo necesario para la puesta en marcha es mucho menor. Así, muchos más proyectos novedosos y que a su vez pueden mejorar la calidad de vida del ciudadano, pueden convertirse en realidades.

Transparencia

Gobierno Abierto

Partamos de la siguiente base: los ciudadanos son el eje prioritario de todo este sistema de gobierno. Con estas políticas se pretende que el ciudadano aumente su nivel de compromiso y confianza con los países y sus gobernantes. Por ello, todo el entramado del Gobierno Abierto gira en torno a la ciudadanía.

Gracias a las nuevas tecnologías, y la nueva era de la cultura digital, el acceso a la información está siendo mucho más fluido. Internet y todo el abanico tecnológico abierto en torno a la información, está posibilitando que nuestro acceso informativo sea más fácil. Sin embargo, esta facilidad de la que os hablamos se frena directamente al encontrar un exceso informativo donde la mitad de los resultados son indiferentes; son datos inútiles que no nos valen de nada.

Por ello, dentro del Gobierno Abierto se incluye el principio de Transparencia. La transparencia está basada en mostrar a la ciudadanía cómo se administran los recursos públicos, por qué se adoptan tales políticas y cuáles son los resultados de esa gestión. Actúa como una palanca de crecimiento económico ¿lo consigue? Dejamos esta cuestión por el momento.

La transparencia trata de explicar los programas desarrollados por la Administración sobre el uso de las tecnologías y del conocimiento de datos de interés. El control de la transparencia debe hacerse mediante un órgano independiente que la gestione. En la actual Ley de Transparencia se pueden ver algunos de estos conceptos, aunque queda mucho camino por recorrer.

Participación Ciudadana

Os preguntaréis ¿qué es eso de la Participación Ciudadana? Bien, como hemos explicado al principio, el ciudadano es la pieza fundamental de este puzzle. Se entiende que la gestión de un gobierno abierto da como resultado una sociedad bien informada. Si realmente la ciudadanía está bien informada, podrá pasar a formar parte de la toma de decisiones del gobierno.

La máxima de un gobierno democrático es que el poder reside en el pueblo. Es precisamente esto lo que se intenta hacer con el Gobierno Abierto, que el ciudadano tome parte activa en la toma de decisiones que influyen en el desarrollo económico y social de un país. Se pretende fomentar la participación a través de una línea abierta de comunicación.

La participación ciudadana se materializa en portales de Gobierno Abierto en los que los ciudadanos pueden interactuar con la Administración. Existen diferentes formatos, no obstante en todos ellos, se les da el poder de preguntar, reclamar o dejar ver su punto de vista. En función del nivel de apertura del organismo en concreto, hay diferentes formatos, encuestas, foros, donde los ciudadanos pueden escribir libremente, aunque hay un moderador. 

¿Realmente la ciudadanía está preparada para este aluvión informativo? ¿Sabrían gestionar estos datos en pro del desarrollo? La respuesta es muy complicada por dos motivos, la paradójica falta de información y legislación que recién se está creando en los países que quieren formar parte, y el miedo a que todos los datos sean públicos y manipulables por la falta de conocimiento en las gestiones.

Por ello, los países miembros de la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, están llevando a cabo una extensa legislación donde se tratan varios puntos de interés de los que resaltaremos dos.  

El primer punto es una legislación que regule el acceso a la información y a la libertad de prensa. En la Constitución Española, por citar un ejemplo, se reconoce el derecho de la información a todos los españoles. Sin embargo, ciertas lagunas sobre quién tiene el deber de informar, o qué es realmente relevante para la opinión pública actúan como barrera para salvaguardar este derecho.

El segundo punto a tratar es la legislación sobre la privacidad y la protección de datos. Pensaréis: Si los datos relevantes para la opinión pública deben estar al alcance de la mano de la ciudadanía ¿mis datos también? ¿qué ocurre con las leyes sobre la protección de datos? ¿Qué ocurre con el derecho al olvido que también se regula mediante leyes? Este es precisamente uno de los grandes retos de la OCDE.

Acción e implicación = beneficios

Estos dos puntos de Datos Abiertos y Transparencia para la Participación Ciudadana deben engranarse para que el ciudadano se sienta implicado e informado para poder tomar partido de sus propio sistema de gobierno. De ahí se deducen una serie de beneficios.

Los ciudadanos pueden acceder a las diversas plataformas que la Administración Pública pone a su disposición para los problemas que se les planteen por lo que la implicación es mucho mayor.

Por su parte la Administración sale beneficiada porque la ciudadanía participa en la mejora del servicio público generando contenidos propios mediante aplicaciones que pueden desarrollar a partir de los Datos Abiertos.

Evidentemente, los datos públicos ofrecen contenido de valor que permiten crear una red de servicios innovadores que van a ir en favor de la economía además de evitar intermediarios entre Administración y ciudadano, por lo que se reduce también el coste económico.

Mediante foros, blog, redes sociales, los empleados de la propia Administración mejoran su servicio gracias a la colaboración.

Por último, permite a los cargos políticos tener unos lazos vinculantes cercanos a los intereses de sus propios ciudadanos.

En conclusión, el Gobierno Abierto es una garantía de soberanía ciudadana. A pesar de que pueda parecer una utopía, muchos países se han subido al carro del Gobierno Abierto y algunos están desarrollando grandes paradigmas de políticas que regulen estos tres conceptos nuevos para muchos. ¿Será posible poder llevar a la práctica este ideal de gobierno de acuerdo a la teoría que hay plasmada en el papel, y que sea beneficioso realmente para el ciudadano? La respuesta queda en el aire. Hasta la semana que viene.

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