Diferencias entre certificado digital y firma digital

En ocasiones, se habla de certificado digital y firma digital como si fueran un mismo concepto, dos expresiones que se usan con frecuencia como sinónimas, y no lo son, aunque se suelen utilizar dentro del mismo ámbito tecnológico. En este artículo vamos a profundizar en qué significa cada uno y cuáles son sus funciones.

La transformación digital ha traído consigo nuevas tecnologías y conceptos que a menudo pueden resultar difíciles de comprender o de distinguir entre sí si no es está debidamente informado. Por eso es necesario definir correctamente qué son y cuáles son sus utilidades.

Resulta de gran importancia estar al día de todos estos cambios que se producen en el mundo de la tecnología, especialmente aquellos que pueden afectar positivamente al rendimiento y eficacia de una empresa.

Qué es el certificado digital

El certificado digital es un documento digital que incluye un conjunto de datos cuyo objetivo es identificar a una persona a través de Internet. La definición que da la Comisión Europea en el reglamento eIDAS de “certificado de firma electrónica” es:

“Una declaración electrónica que vincula los datos de validación de una firma con una persona física y confirma, al menos, el nombre o el seudónimo de esa persona”[1]

El certificado digital se ha convertido en un elemento esencial para la comunicación con buena parte del sector privado y, sobre todo, con la Administración Pública, cuya digitalización ha permitido realizar un gran número de trámites desde la comodidad de un ordenador o, últimamente, desde cualquier dispositivo móvil.

Aunque los esfuerzos son grandes, lo cierto es que el sector privado, más ágil adaptándose a las tendencias del mercado, ha adaptado con mucha más rapidez sus contenidos y servicios web a los dispositivos móviles que las administraciones públicas.

Esto es lo que se conoce como la Administración electrónica (o e-Administración), que la Comisión Europea define como “el uso de las TIC en las AAPP, combinado con cambios organizativos y nuevas aptitudes, con el fin de mejorar los servicios públicos y los procesos democráticos y reforzar el apoyo a las políticas públicas”.

La utilización del certificado digital ha supuesto un ahorro de costes muy importante para la Administración. El informe “Eficiencia y Ahorro con la Aplicación de Tecnologías Accesibles en las Administraciones Públicas” estima que se han ahorrado un total de 134.358 millones de euros desde el año 2011 hasta el 2020.

El certificado digital se puede solicitar a través de la web de cualquier Prestador de Servicios Cualificados. El más usado, pero no el único, es el que emite la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre a través de su departamento CERES (Certificación Española), y tiene una gran cantidad de usos. A continuación, enumeramos algunos:

  • Presentación y liquidación de impuestos.
  • Presentación de recursos y reclamaciones.
  • Cumplimentación de los datos del censo de población y viviendas.
  • Consulta e inscripción en el padrón municipal.
  • Consulta de multas de circulación.
  • Consulta y trámites para solicitud de subvenciones.
  • Consulta de asignación de colegios electorales.
  • Pedir una cita médica
  • Cambiar de médico.
  • Consultar el historial médico.

Qué es la firma digital

Una vez establecido qué es el certificado digital y cuáles son algunas de sus ventajas, es el turno de establecer qué es la firma digital y en qué se diferencian. Según la definición de la Wikipedia, la firma digital es “un mecanismo densocriptográfico [casi imposible de leer sin tener una clave segura] que permite al receptor de un mensaje firmado digitalmente identificar a la entidad originadora de dicho mensaje (autenticación de origen y no repudio), y confirmar que el mensaje no ha sido alterado desde que fue firmado por el originador (integridad).”

Por lo tanto, en la firma digital encontramos tres características básicas: autenticación, no repudio e integridad. La autenticación de origen se refiere a la identificación del firmante original y la característica de no repudio es que no puede negar que él o ella haya sido el que ha firmado. Por último, la integridad demuestra que la firma no ha sido alterada desde su primera emisión.

Hace unos años, la Unión Europea legisló para definir qué son las firmas electrónicas (un concepto legal más amplio dentro del que también se incluye la firma digital) y qué características deben tener para ser legalmente válidas. La normativa EU 910/2014 establece dos tipos de firmas electrónicas:

  • Firma Electrónica Cualificada: Es la firma electrónica mediante certificado digital y que la ley le concede el mismo valor que la firma manuscrita, específicamente creada mediante un dispositivo cualificado de creación de firmas electrónicas y basada en un certificado cualificado de firma electrónica
  • Firma Electrónica Avanzada: Para que una firma pueda ser considerada firma electrónica avanzada, tiene que haberse creado por medios que el firmante posee en exclusividad, identificarlo, detectar cambios posteriores que se hicieran en la firma y estar vinculado con la persona que firma de manera exclusiva.

Con otras palabras:

  • Hay muchas técnicas de firma digital.
  • Sólo en el caso en que se use un certificado digital (y sólo bajo ciertas condiciones específicas) se puede considerar firma electrónica cualificada y tener exactamente el mismo rango jurídico que la firma manuscrita.
  • Pero no es el único tipo de firma legal. Existen otras técnicas de firma digital que, siempre que cumplan los requisitos establecidos, se pueden considerar como firmas electrónicas avanzadas, perfectamente seguras y reconocidas por la legislación europea.

Viafirma Suite cubre todo este abanico de posibilidades, tanto firma electrónica cualificada, como avanzada, firma con certificado cualificado, no cualificado, firma digitalizada (recogiendo datos biométricos del trazo), firma con huella, etc. Y aportando evidencias que añaden seguridad y confianza como la geolocación de la firma, sello de tiempo, token otp, token sms… Incluso la posibilidad (también contemplada en el reglamento eIDAS) de la firma a distancia, más conocida como firma centralizada o firma en la nube.

Este tipo de soluciones de firma digital son realmente útiles dentro del contexto de la transformación digital que muchas empresas están llevando a cabo en la actualidad y cuya principal virtud es la movilidad que aporta al sistema de trabajo.

La Suite Viafirma hace uso de la firma universal para potenciar dicha movilidad, asumiendo los principios de la neutralidad tecnológica. Esto quiere decir que sus soluciones pueden utilizarse desde cualquier lugar, desde cualquier dispositivo y desde cualquier sistema operativo. Significa que no hace falta realizar un gran desembolso en unos terminales concretos, que no hace falta cambiar de sistema operativo, ni requiere complicadas configuraciones, que es fácilmente instalable o integrable en cualquier compañía que desee modernizar su sistema de trabajo.

La firma digital tiene una gran cantidad de aplicaciones dentro de la oficina de cualquier empresa, no importa cuál sea la actividad económica que desarrolle. Para empezar, se traduce en un ahorro de costes ya que se comienza a prescindir del papel, un gasto fijo que a final de año supone una parte importante dentro de la cuenta de resultados.

para que sirve la firma digital

Además, la adopción de un sistema de trabajo menos dependiente del papel también tiene como resultado una mayor organización, evitando que los folios se traspapelen o se pierdan por algún accidente. Por lo tanto, el uso de la tecnología digital ayuda a tener todo mucho mejor clasificado y sin posibilidad de pérdida gracias al guardado en la nube.

La utilización de la firma digital puede ayudar a muchos departamentos dentro de cualquier empresa, desde Recursos Humanos o el departamento comercial hasta el CEO de la compañía, tal y como detallamos y entramos en profundidad en este otro artículo.

En definitiva, el certificado digital y la firma digital no son lo mismo, a pesar de que muchas veces se utilizan como sinónimos. El primero es simplemente el objeto digital que permite la identificación de una persona por medios telemáticos, mientras que el segundo es una herramienta muy útil y versátil para mejorar el funcionamiento de una empresa, agilizar sus procesos y ahorrar en costes.

[1] Artículo 3, numeral 14 del reglamento eIDAS relativo a la identificación electrónica y los servicios de confianza.

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