Analizamos la IV Edición del Open Data Barometer: Conclusiones y Comparativas

“Es frustrante ver prácticamente ninguna mejora desde el año pasado, y algunos de los primeros líderes dan la espalda a la agenda abierta. Esta falta de progreso es una oportunidad perdida para los gobiernos de ser transparentes con los ciudadanos y recuperar la confianza. Sin embargo, con algunos pasos relativamente sencillos, los gobiernos podrían mejorar drásticamente sus puntuaciones”.

Con un pesimismo obligado, pero abriendo la puerta a una mejora al alcance de todos, así valoraba el investigador y uno de los autores principales del informe, Carlos Iglesias, los resultados de la cuarta edición del Open Data Barometer, llevada a cabo a iniciativa de la World Wide Web Foundation.

En este artículo analizamos los resultados claves de la cuarta edición del Open Data Barometer (OBD), además de realizar una comparativa con la edición anterior. De este modo, podremos valorar sus resultados teniendo en cuenta su evolución, diferencias, avances y retrocesos.

La cuarta edición del Open Data Barometer: Conclusiones Principales

Dado a conocer el 23 de mayo, el informe constituye una instantánea global de cómo los gobiernos utilizan los datos abiertos para rendir cuentas, innovar y lograr un impacto social positivo. Para su realización, se lleva a cabo un análisis de las tendencias más importantes sobre la publicación y utilización de dichos datos abiertos por parte de los gobiernos en el último año.

Al margen de los distintos aspectos que toca la cuarta edición del Open Data Barometer, y que iremos viendo a continuación, en esta última edición se concluye que los gobiernos están desacelerando y paralizando su compromiso con la apertura de datos. En algunos casos, incluso se ha empeorado, de acuerdo con el informe que acompaña a las estadísticas.

Así pues, el informe muestra que “los gobiernos están avanzando a un menor ritmo o hasta llegando a interrumpir su compromiso con los datos abiertos. En algunos casos incluso se ha vuelto atrás respecto a los progresos iniciales”, concluye el análisis.

cuarta edición del Open Data Barometer

Aún haciendo hincapié en el estancamiento general e incluso retroceso experimentado por algunos países, los resultados de esta cuarta edición muestran que algunos gobiernos avanzan, si bien “los datos abiertos siguen siendo una excepción y no la regla”.

¿Pero, qué significa esa excepcionalidad? El documento alude a ella cuando afirma que “la mayoría de gobiernos no cumplen con los principios básicos de la Carta Internacional de Datos Abiertos”, la referencia que utiliza este estudio, definida como un marco de trabajo para incorporar la cultura y la práctica de apertura en el gobierno, buscando su ajuste con las demandas de los usuarios.

Es otras palabras, la cuarta edición del Open Data Barometer, concluye que en la mayoría de los 115 gobiernos que incluye el estudio “las políticas necesarias no están vigentes, ni tampoco es suficiente la cantidad y calidad de los conjuntos de datos publicados”. A consecuencia de ello, “todavía no es posible usar los datos abiertos de forma colectiva para conseguir un cambio positivo en la vida de las personas”.

La cuarta edición del Open Data Barometer también destaca la importancia de adoptar formalmente la Carta para ir por el buen camino cuando afirma que, “por lo general, los países que han adoptado formalmente la Carta están consiguiendo buenos avances en el cumplimiento de sus principios”. De forma general, afirma que su rendimiento “ha ido mejorando en los últimos años e incluso se han convertido en líderes regionales de datos abiertos, como es el caso del Reino Unido, Francia, Corea o México”.

La recomendación más importante de esta cuarta edición, por otro lado, gira en torno la necesaria inversión en la apertura de datos de alta calidad. Los gobiernos deben hacerlo, sobre todo, con aquellos datos que la gente necesita, ejecutando iniciativas open data con procedimientos claros, sin olvidar plazos y responsabilidades.

El objetivo final no es otro que dotar a los datos de una accesibilidad y valor intrínseco para todo el mundo. Solo así es posible tener gobiernos que vean reforzados sus principios democráticos, así como crear una economía de datos fuerte, justa y sostenible en el que los datos están ahí para las personas que los necesitan, concluye el documento.

Junto con estas ideas centrales, el estudio enumera 5 conclusiones, a las que acompaña con sus respectivas recomendaciones. Son las siguientes:

Nueve de cada diez conjuntos de datos gubernamentales no son abiertos. Un problema ante el que, siempre según el informe, cabe hacer una clara recomendación: “Los datos gubernamentales deben ser abiertos por defecto”.

Los datos gubernamentales están incompletos y son de baja calidad. Ante esta tendencia general, “los gobiernos deben descentralizar los datos abiertos en todas las agencias y departamentos”, se recomienda.

La voluntad política es lo que determina el éxito o fracaso de los datos abiertos, razón por la que se recomienda adoptar la Carta Internacional de Datos Abiertos para que así las prácticas de datos abiertos sean independientes de los mandatos políticos.

cuarta edición del Open Data Barometer
Principios de la Carta de Datos Abiertos. (Fuente: cuarta edición del Open Data Barometer opendatabarometer.org)

Los gobiernos no publican los datos necesarios para ganarse la confianza ciudadana, lo cual explica que los portales open data no contengan los datos que las personas necesitan. Así las cosas, una mejora implicaría dar prioridad a este tipo de datos, recomendando “consultar a los ciudadanos e intermediarios qué datos abiertos deben publicar primero”.

Las iniciativas de datos abiertos que promueven la inclusión y la igualdad de forma activa son la excepción. Mejorar este aspecto significa invertir en el uso de datos abiertos para reforzar políticas inclusivas que mejoren la vida de quienes más lo necesitan.

Tendencias en Datos Abiertos

Partiendo de que los datos abiertos “deberían beneficiar a todos” y responder a lo que las personas “quieren” y “pueden usar”, una de las premisas clave de la Web Foundation, el estudio concluye que en la mayoría de los países esto no está ocurriendo.

Con el fin de examinar las tendencias detrás de este “hecho preocupante”, el informe hace un somero repaso de las mismas, aportando ejemplos de buenas prácticas. Por un lado, se lamenta que los datos abiertos tengan un mayor impacto en el crecimiento económico y la creación de nuevas empresas que en “la mejora del acceso de grupos marginados ta servicios y a la participación en la toma de decisiones”.

Por lo tanto, a la hora de promover la igualdad de oportunidades no se está aprovechando el potencial que tienen los datos abiertos. Superar esta importante deficiencia significa diseñar iniciativas de datos que incluyan a grupos marginados desde el principio, así como hacerlo con el enfoque correcto.

Entre otros ejemplos, se citan la iniciativa de datos de género TechMousso implementada en Costa de Marfil o el sitio web open data que desarrolló el gobierno nipón para ayudar a peatones con discapacidad y ancianos.

Además de que los datos sean “para todos”, sin excluir a grupos marginales o minoritarios que tengan significación social, es fundamental ofrecer “los datos que las personas necesitan”, si bien la tendencia es justo la contraria.

La cuarta edición del Open Data Barometer se centra en los datos que la ciudadanía necesita para que el gobierno gane en transparencia, tales como “presupuestos detallados o el registro de propiedad de las empresas”. Unos datos que, entre otros objetivos, ofrecen información sobre el uso de los recursos públicos en sus distintas vertientes.

En este sentido, se destaca que la tendencia es negativa. Por poner un ejemplo basado en estadísticas, solo son abiertos uno de cada diez conjuntos de datos sobre presupuestos y, en particular, el estudio considera “preocupante” el empeoramiento de la disponibilidad de datos relativos a políticas sociales.

Sobre todo, habida cuenta del potencial que tienen los datos abiertos de este tipo a la hora de hacer que las políticas sean “más efectivas e inclusivas”. Sin embargo, se observa una tendencia a priorizar los datos abiertos que ayudan a la innovación, bien de emprendedores o empresas.

Por último, la cuarta edición del Open Data Barometer hace una valoración sobre la accesibilidad de los datos, concluyendo que existe una “coordinación deficiente entre las diferentes agencias de gobierno y los catálogos centrales de datos”. Una tendencia que podría corregirse estableciendo los mecanismos técnicos necesarios para mejorar su accesibilidad, siempre que aborde de forma paralela “la reforma política y organizacional necesaria”.

Conclusiones finales y llamada a la acción

Las conclusiones parciales apuntadas y las distintas recomendaciones acaban confluyendo en una gran conclusión final orientada a la acción. En la cuarta edición del Open Data Barometer pide más esfuerzos a los gobiernos para reorientar y desarrollar sus iniciativas de datos abiertos.

Se pide un cambio de enfoque que garantice que “los datos abiertos sean para todos” y tengan relevancia o, lo que es lo mismo, que respondan realmente a lo que las personas “necesitan y usan”. Se trata de una generalidad, realizada a raíz de los malos resultados que se observan en la mayoría de los casos.

cuarta edición del Open Data Barometer
De acuerdo con las conclusiones del Barómetro, la Web Foundation pide a los gobiernos estas acciones. (Fuente: cuarta edición del Open Data Barometer opendatabarometer.org)

Básicamente, en la conclusión final se enfatiza en el hecho de que, habitualmente, “los datos no son abiertos en la práctica”. Con el agravante de que, aquellos que sí lo son, no se caracterizan por ser durables o sostenibles, pues pertenecen a proyectos que están al albur del partido político en el poder, se recalca.

Circunstancias todas ellas que impiden tener datos abiertos cada vez más numerosos y mejores. Muy al contrario, la norma obliga a afirmar que se obtienen datos abiertos escasos, incompletos, fragmentados e irrelevantes, que no ayudan al progreso social, dificultando la toma de “decisiones políticas más equitativas y efectivas”.

Corregir el rumbo es un requisito imprescindible para obtener los beneficios de los datos abiertos, aconseja el informe en sus últimas líneas. Asimismo, con el fin de evitar estos problemas que hacen merecer un “suspenso” a la mayoría de los países analizados, se aconseja emprenden acciones de forma decidida.

Implementar medidas coherentes con dicho enfoque significa intentar poner solución a los problemas y tendencias observadas, remitiendo de forma directa a las recomendaciones aparejadas a las 5 conclusiones apuntadas anteriormente.

Comparativa con la versión anterior

A la hora de comparar la cuarta edición del Open Data Barometer con el anterior recordemos que ya analizamos el informe de su tercera edición, por lo que la lectura de ambos posts puede sernos de utilidad. Igualmente, si tenemos interés en comparar cuestiones específicas entre dos o más ediciones anteriores, existe la opción de acudir a las fuentes originales a través de la misma página oficial.

Igualmente, en este epígrafe vamos a resumir los aspectos esenciales de las ediciones tercera y cuarta, para hacer una breve comparativa. Tanto desde un enfoque evolutivo como con apuntes relativos a las diferencias, metodológicas o de cualquier otro tipo, que se observen.

El número de naciones incluidas, sin ir más lejos, ha aumentado. En la reciente edición se analizaron 115 naciones, frente a los 92 países cubiertos por la anterior. Por lo tanto, la instantánea global es más completa en este sentido, gracias a este aumento del 25 por ciento.

Es decir, al igual que ocurrió con la anterior edición, la incorporación de nuevos países puede suponer un cambio en el ranking que puede obedecer a la misma ampliación de la lista. Por lo tanto, una mejor o peor posición no debe achacarse únicamente al rendimiento del país en cuestión.

Puntualicemos también que, fiel a su metodología, la organización se centra en un ranking que no obedece a criterios de perfección en cuanto a preparación, implementación e impacto de las iniciativas open data, sino a puntuaciones comparativas entre países.

En el top ten observamos algunos cambios importantes, si bien Reino Unido sigue liderando la lista, seguido de Canadá, que en el anterior barómetro estaba en cuarta posición, seguida de Francia, que sigue inamovible en tercer lugar.

Estados Unidos pierde dos posiciones, pasando de ocupar la segunda a la cuarta posición, por delante de Corea, que se coloca en quinta posición, dando un salto importante desde el nivel octavo adjudicado en el anterior barómetro.

Australia experimenta un ascenso aún más acusado, pasando de la última posición entre los diez mejores a un actual sexto puesto, seguida de Nueva Zelanda, que baja una posición, situándose en séptimo lugar.

Países Bajos y Suecia salen del top ten, antes en la séptima y novena posición, respectivamente. El octavo puesto actual, por otra parte, lo ocupa Japón, que entra en este selecto grupo, al igual que Holanda y Noruega, en novena y décima posición.

En otro orden de cosas, España ocupaba el puesto 13 en la tercera edición, un avance de cuatro posiciones si tomábamos como referencia la primera edición del informe. En la cuarta edición del Open Data Barometer continúa su tendencia positiva, alcanzando la undécima posición (recordemos que esta vez dentro de un total de 115), empatada con México.

Los líderes de cada región, según señala la cuarta edición, son Canadá, Corea, Israel, Kenia, México y el Reino Unido. Unos resultados que, en términos comparativos revelan una evolución positiva, puesto que “los campeones regionales han estado mejorando de forma constante desde la última edición”, concluye.

Las clasificaciones globales completas de ambas ediciones pueden consultarse en los mismos informes, tanto en pdf como en la web, concretamente en los exploradores de datos de la tercera y cuarta ediciones, respectivamente.

A diferencia de la tercera edición, en la más reciente se observan pocos cambios en la parte alta de la tabla en lo que se refiere a los países nórdicos y los Estados Unidos, aunque el ranking pueda variar en cuanto a posiciones. Asimismo, se observa que un grupo de países que ha hecho avances importantes en sus regiones este año, como Georgia, Ucrania, Filipinas, México y Kenia.

cuarta edición del Open Data Barometer
Evolución de los indicadores principales de apertura de datos a lo largo de las cuatro ediciones del Barómetro. (Fuente: cuarta edición del Open Data Barometer opendatabarometer.org)

Por otra parte, las conclusiones de la tercera y cuarta edición son un continuum que no trae sorpresas. O quizá sí, si esperábamos un avance significativo tras pasar todo un año. Si en el informe del pasado año se concluía que todavía quedaba mucho por hacer, haciendo especial mención a la importancia de impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SGD, por sus siglas en inglés) de la ONU, en éste se sigue en la misma línea.

En el cuarto informe los resultados muestran, como hemos visto, que los datos abiertos siguen siendo una excepción, y lo mismo cabe decir de los países que logran avances. Enlazando con la evolución observada en los anteriores informes, se apunta que “los gobiernos están avanzando a un menor ritmo”, observándose también retrocesos.

Los cambios más sobresalientes a lo largo del tiempo se observan en los países que han adoptado la Carta Internacional de Datos Abiertos, puesto que ello supone cumplir sus principios básicos, aumentando las probabilidades de convertirse en líderes regionales en la materia. Su evolución a lo largo de los años se refleja en las distintas ediciones, destacándose en la cuarta a países como Reino Unido, Francia, Corea o México.

En la esta edición también se observa continuidad en las tendencias negativas señaladas. Entre ellas, aunque “el impacto de los datos abiertos sigue siendo mayor en cuanto a crecimiento económico y creación de nuevas empresas”, no se observa influencia en cuanto a la inclusión social. Igualmente, el escaso desarrollo de iniciativas orientadas a favorecer a grupos marginados sigue sin aprovechar el potencial del open data.

Asimismo, los resultados muestran una menor disponibilidad promedio de datos en servicios públicos esenciales, detectándose un “empeoramiento en datos relacionados con la salud o la educación”.

Por su parte, el hecho de que la disponibilidad de datos de innovación sean los más abundantes de los grupos analizados (Innovación, Política Social y Rendición de cuentas), no ha sido un obstáculo para que hayan disminuido desde la última edición, “incluso entre los países con fuertes iniciativas de datos gubernamentales abiertos”.

En definitiva, en términos generales, la cuarta edición del Open Data Barometer no supone un cambio cualitativo importante con respecto al anterior. Ni siquiera puede hablarse de mejoras generales a nivel cuantitativo. Lamentablemente, a día de hoy, contar con unos datos abiertos más numerosos y de calidad es “tan sólo una aspiración, en lugar de una realidad”.

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